– Es necesario reforzar estrategias de comunicación que contribuyan a cerrar las brechas de percepción de riesgo, especialmente respecto al sodio
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la Secretaría de Salud asegura que el 80.9 por ciento de las y los adultos mexicanos con enfermedades crónicas considera muy importante el etiquetado frontal de advertencia al comprar alimentos.
De acuerdo con el artículo “Perceived importance of warning labels among Mexican adults with non-communicable diseases”, realizado por investigadoras e investigadores del Centro de Investigación en Nutrición y Salud (CINyS) del INSP, esta medida se ha consolidado en el país como un factor relevante en las decisiones de compra de alimentos industrializados.
Este estudio, que analizó datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2021, revela que -entre los cinco sellos- el que mayor relevancia tuvo fue “Exceso de azúcares” (35.4%), seguido por “Exceso de grasas saturadas” (14.8%) y “Exceso de calorías” (14.6%). En contraste, los sellos de “Exceso de grasas trans” (9.0%) y “Exceso de sodio” (7.1%) fueron los menos priorizados.
Las y los investigadores destacan que la priorización de los sellos no es aleatoria, sino que está vinculada a las condiciones de salud de las personas.
Por ejemplo, las personas adultas que viven con diabetes mellitus tipo 2 mostraron una mayor probabilidad de considerar el sello de “Exceso de azúcares” como el más importante. Sin embargo, a pesar del claro riesgo que representa el alto consumo de sodio para la hipertensión, no se observaron diferencias significativas en la valoración del sello “Exceso de sodio” entre personas con hipertensión arterial diagnosticada.
El estudio sostiene que el etiquetado frontal de advertencia es una política pública útil para promover entornos alimentarios más saludables y contribuir a la prevención y control de las enfermedades crónicas no transmisibles.
Finalmente, el estudio resalta que es importante continuar con estrategias de comunicación complementarias que ayuden a cerrar las brechas de percepción de riesgo, especialmente respecto al sodio, con el fin de maximizar el impacto de esta herramienta.
