MORENA: VOLVER A LA GÉNESIS

DE RAÍCES

Por Monserrat Barrientos

Hay algo que ningún movimiento social puede permitirse perder: la memoria de su propio origen. Esa memoria es la raíz que lo sostiene y, al mismo tiempo es la brújula que le ayuda a mantener el rumbo.

Olvidar de dónde se viene significa, olvidar las razones, las causas y las luchas que llevaron a miles de personas a caminar juntas. La historia demuestra que muchos movimientos terminan debilitándose cuando se alejan de sus bases, de los principios que dieron sentido a su génesis.

Andrés Manuel López Obrador encabezó, pese a lo que señalen sus detractores, uno de los movimientos sociales , sin restar lo político, más importantes desde hacia décadas en México. Durante años recorrió pueblos, comunidades y regiones del país, sumando voluntades, esperanza, trabajo y convicción de millones de mexicanos.

El movimiento se nutrió de manera importante de colectivos, organizaciones y grupos sociales que durante años habían sostenido sus propias luchas y causas por separado. Mujeres y hombres encontraron en ese proyecto un espacio para coincidir, participar y, especialmente, construir una transformación de la vida pública del país.

A este proyecto se le llamó Movimiento de Regeneración Nacional: MORENA.

Desde la perspectiva de su génesis, MORENA no puede reducirse únicamente a una estructura partidista ni a una maquinaria electoral. Esa es la herramienta no su identidad. Su construcción respondió a la intención de continuar una lucha política y social frente a un modelo de poder que, durante décadas, había generado profundas desigualdades e injusticias sociales.

Por eso, MORENA no puede verse simplemente como un partido más.

Su propia historia y la participación de su militancia le plantean un desafío distinto: conservar su esencia como movimiento social, ese vínculo con las millones de personas que, de una u otra manera, hicieron suyo este proyecto. Reconocer que su mayor fortaleza no está solamente en sus estructuras formales, sino en la gente.

Las políticas, las circunstancias y los gobiernos pueden cambiar, modificarse. Sin embargo algo que debería permanecer es el movimiento social construído por quienes estuvieron ahí, antes de los cargos, encargos,  estructuras y espacios de poder. 

Después de 12 años como partido, MORENA ha cambiado. Su estructura, sus circunstancias y su relación con el poder son distintas. Y ante esta nueva realidad surge una pregunta que vale la pena plantear, no como reproche, sino como ejercicio de reflexión que merece la atención:

¿Cuánto de movimiento social permanece hoy en MORENA como partido político?

Hoy, más que nunca, valdría la pena volver a la memoria y recuperar las historias de quienes caminaron, organizaron, tocaron puertas, participaron en asambleas, defendieron causas y acompañaron este proyecto desde sus primeros pasos. 

Preguntarse, con honestidad, si el rumbo actual corresponde con aquellas causas que alguna vez convocaron a millones;  y volver a la génesis para no perder el sentido que Movimiento de Regeneración Nacional dio a la izquierda en nuestro país.

Vaya, no se trata de vivir anclados en el pasado ni de idealizarlo. Se trata de comprender que el presente tiene raíces y que recordar de dónde venimos no nos divide. Nos da identidad.

Te invito a conocer más y a compartir historias, recuerdos y experiencias sobre el caminar de este movimiento en la página de Facebook: DE Raíces Morena.

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